Cómo el cambio climático afectará al comercio internacional de alimentos

Según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el cambio climático alterará notablemente la capacidad de muchas regiones del mundo para producir alimentos, por lo que el comercio internacional de alimentos debe tener cada vez más importancia alimentar a las zonas más castigadas del planeta y responder a la aparición del hambre por causas climáticas.

Un comercio basado en las reglas de comercio internacional establecidas bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los mecanismos más recientes contemplados en el Acuerdo de París para dar respuesta al cambio climático tienen que ser la base de la lucha contra el hambre en todo el planeta, argumenta el informe.

El cambio climático y el hambre

El cambio climático afectará a la agricultura mundial de manera desigual, mejorando las condiciones de producción en algunos lugares e influyendo negativamente en otros.

La producción alimentaria en países de latitudes septentrionales, ya castigados por la pobreza, inseguridad alimentaria y malnutrición, será la más afectada, según el informe. Las regiones con climas templados, por otro lado, podrían ver consecuencias positivas a medida que el clima más cálido incremente la producción agrícola.

El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, asegura que para evitar que las brechas económicas y de seguridad alimentaria entre países desarrollados y en desarrollo se amplíen aún más, “debemos garantizar que la evolución y expansión del comercio agrícola sea equitativa y trabaje a favor de la eliminación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición”.

El comercio internacional tiene el potencial de estabilizar los mercados y redistribuir los alimentos de las regiones con excedentes a las deficitarias, ayudando a los países a adaptarse al cambio climático y contribuyendo a la seguridad alimentaria”, escribe Graziano da Silva en su introducción al informe.

El impacto desigual del cambio climático en el mundo y sus implicaciones para el comercio agrícola, en especial para los países en desarrollo, subraya la necesidad de un enfoque equilibrado de las políticas, que mejore el papel de adaptación del comercio, mientras que se apoya a los más vulnerables”, dice Graziano da Silva.

Para que eso suceda, sin embargo, “se necesitan medidas de políticas de amplio alcance”, añade el responsable de la FAO. Se trata de políticas comerciales que promuevan mercados mundiales que funcionen de forma adecuada, combinadas con medidas internas climáticamente inteligentes, inversiones y planes de protección social.

El comercio como salvaguarda

Muchos países dependen ya de los mercados internacionales como fuente de alimentos para cubrir sus déficits, ya sea debido a los altos costos de la producción agrícola o cuando el clima u otros desastres naturales socavan la producción nacional de alimentos.

Unos mercados internacionales de alimentos libres, previsibles y equitativos son importantes para que el comercio ayude a respaldar la seguridad alimentaria y la adaptación climática.

Sin embargo, si bien unos mercados mejor integrados refuerzan la función de adaptación del comercio al cambio climático, para los países que dependen ya en gran medida de las importaciones de alimentos, se profundizaría esa dependencia, señala el informe. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las prioridades y objetivos nacionales.

¿Qué pueden hacer los países afectados?

El documento de la FAO argumenta que existe una gama aún más amplia de enfoques de políticas que no provocan distorsiones y que podrían utilizarse para aprovechar mejor el comercio agrícola para ayudar a los campesinos a aumentar su resiliencia, impulsar la producción agrícola, apoyar la seguridad alimentaria y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector alimentario.

Estos gestos incluyen gastar más en investigación y desarrollo y en servicios de extensión agrícola para alentar el uso de enfoques climáticamente inteligentes por parte de los agricultores. Los gastos en programas ambientales y servicios ecosistémicos que reducen los efectos negativos de las emisiones de la agricultura, tampoco afectarían el comercio.

Especialmente en los países en desarrollo amenazados por el cambio climático, el apoyo a los agricultores será clave para ayudarlos a ser competitivos y lograr un mejor equilibrio en las actividades de exportación e importación.

Todas estas opciones podrían alinearse con las normas de la OMC, así como con los compromisos más recientes contraídos en virtud del Acuerdo de París: no existe un conflicto fundamental entre las políticas de cambio climático en virtud del acuerdo y las normas comerciales multilaterales, según el informe.

Deja un comentario