El 80% de los municipios españoles en zonas de alto riesgo de incendios no tienen plan de emergencia

Según el informe presentado hoy por Greenpeace Protege el bosque, protege tu casael 80% de los municipios en zonas de alto riesgo de incendios no cuenta con planes de emergencia.

El informe ha sido elaborado en colaboración con Medi XXI, consultora especializada en ingeniería forestal y gestión de emergencias, destaca distintos grados en la planificación: prevención, emergencia y autoprotección. En el que analiza las causas de la nueva ola de incendios de alta intensidad de los últimos años y denuncia la falta deplanes de prevención, emergencia y autoprotección contra incendios forestales en España, un problema que ha alcanzado la categoría de emergencia social.

Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco o las provincias de León y Zamora, que sufren el 51,57% del total anual de los incendios, obtienen una valoración deficiente o muy deficiente en su planificación. Aunque ninguna comunidad alcanza el nivel de planificación requerido,las Islas Canarias, Cataluña y Comunidad Valenciana son las que cuentan con planificaciones más avanzadas, pero todavía queda mucho por hacer.

La Ley de Montes, que regula la planificación de incendios a nivel autonómico y municipal, establece la obligatoriedad de las comunidades autónomas de elaborar planes preventivos en aquellas áreas declaradas zonas de alto riesgo de incendio. Además, la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil obliga a los municipios de alto riesgo a que tengan planes de emergencia y de autoprotección. Sin embargo,según los datos del informe, se incumple la normativa de forma casi generalizada en todo el territorio español.

En 2017, el 63% de los incendios producidos quedaron en menos de una hectáŕea afectada. Sin embargo, a pesar de representar menos del 0,5% en el número total de incendios, 56 grandes incendios forestales (GIF) fueron responsables de la destrucción de casi el 55% de las hectáreas quemadas, según el informe. Cada vez hay más episodios de incendios forestales de altísima gravedad con desalojos masivos, pérdidas de bienes, personas fallecidas y miles de hectáreas calcinadas.

El modelo actual de gestión de incendios basado en la extinción no resuelve el problema. Se centra en las causas que originan el fuego, pero no en las que lo propagan. Los progresivos cambios demográficos, el abandono rural o la matorralización de cultivos abandonados han modificado el paisaje y, por tanto, la frecuencia e intensidad de los incendios. Estos factores han configurado un paisaje altamente inflamable que sufre las consecuencias del cambio climático (olas de calor, sequía…)

En este paisaje inflamable se inserta además una planificación urbanística que no tiene en cuenta el riesgo de incendios forestales, con viviendas en mitad de montes y bosques que se consideran “indefendibles”.  Tal y como recoge la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales, es obligatorio que existan planes de autoprotección de empresas, núcleos de población aislada, urbanizaciones, campings, etc, que se encuentren ubicados en zonas de riesgo.

Uno de los principales problemas es la ausencia generalizada de planes de autoprotección en todo el país. Por ello, Greenpeace destaca la necesidad de que la población asuma el riesgo de incendio forestal para poder prevenirlo y mitigarlo. Con este fin, la organización ha elaborado una Calculadora de Riesgo frente a incendios forestales, que permite a cada persona autoevaluar de forma sencilla el potencial riesgo de su vivienda frente al fuego.

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