El Banco Mundial, Canadá y el Reino Unido asesorarán y prestarán apoyo financiero a los países en la transición para abandonar el carbón

El Banco Mundial, Canadá y el Reino Unido anunciaron que brindarán asesoramiento y apoyo financiero y técnico a los países en desarrollo que han decidido iniciar la transición para abandonar el carbón y acelerar la incorporación de fuentes de energía más limpias.

El Gobierno canadiense prometió brindar un máximo de CAD 275 millones para financiar el Programa de Transición Energética y Eliminación del Carbón, con lo que se ayudará a los países en desarrollo de Asia a disminuir la producción de carbón e incrementar a la vez la eficiencia energética y la adopción de alternativas energéticas con bajo nivel de emisión de carbono.

Al mismo tiempo, el Gobierno del Reino Unido prometió entregar GBP 20 millones al Programa de Asistencia para la Gestión del Sector de Energía del Banco Mundial (ESMAP) una iniciativa de asistencia técnica y conocimientos de alcance internacional administrada por el Banco Mundial, que tiene como meta ayudar a los países de ingreso bajo y mediano a implementar soluciones energéticas ambientalmente sostenibles.

Estos dos programas respaldarán la difusión de sistemas de energía solar y de almacenamiento en baterías, el desarrollo de energía geotérmica y de parques eólicos marinos, el cierre de plantas de carbón y la mejora de la eficiencia energética, en particular en los edificios y en los sistemas de refrigeración.

Con el nuevo apoyo financiero de Canadá y del Reino Unido, el Banco Mundial ampliará también su labor para ayudar a los países que han tomado la decisión de abandonar el carbón a cerrar las minas y abordar los impactos socioeconómicos que esto tendrá sobre los trabajadores y las comunidades. Esto significa adoptar medidas para proteger los empleos y las capacidades y preservar el medio ambiente, entre otras cosas, mediante la creación de sólidas redes de protección social para los mineros, y la recuperación y reconversión de las zonas de las minas de carbón.

En coincidencia con la 24.a Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP 24) que se celebra en Polonia, el Banco Mundial da a conocer un nuevo informe titulado Managing Coal Mine Closure: Achieving a Just Transition for All (La gestión del cierre de las minas de carbón: Lograr una transición justa para todos), en el que se describen las enseñanzas extraídas de los casos de cierre de minas de carbón producidos hasta la fecha y las medidas más importantes que pueden adoptar los Gobiernos para minimizar los conflictos sociales y los problemas económicos.

El informe muestra que los impactos socioeconómicos del cierre de las minas de carbón son significativos, y que algunas regiones que dependían de ese recurso continúan rezagadas desde el punto de vista social y económico. No obstante, los países pueden lograr una transición justa para todos a través de la participación temprana y el diálogo con las partes interesadas, y de la implementación de sólidos programas de asistencia social para los trabajadores, las familias y las comunidades.

Los Gobiernos desempeñan una función fundamental en esta transición, pues se hacen cargo del costo del cierre físico de las minas y de los programas de transición laboral, aun en los casos en que las minas son de propiedad privada. Si bien en muchas zonas mineras carboníferas no se puede generar nuevas oportunidades de empleo, los Gobiernos pueden implementar mecanismos de movilidad laboral que permitan a las comunidades mineras trasladarse a zonas con economías fuertes y nuevas perspectivas laborales. Debido a que la industria minera del carbón se ha desplazado de Occidente a Oriente, los futuros cierres de minas y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo se concentrarán en Asia, y los países más afectados serán los tres principales productores de carbón: China, India e Indonesia.

“Buscamos centrarnos en la dimensión humana y ayudar a los países a acelerar la transición energética. Una transición justa para todos exige proteger los medios de subsistencia y las comunidades, y para eso se requiere un enfoque de largo plazo, sostenido y cuidadosamente gestionado.Los Gobiernos deben comenzar a prepararse mucho antes de cerrar las minas y establecer sólidas redes de protección social para los trabajadores antes de que se produzca la pérdida de empleos”, afirmó Riccardo Puliti, director superior y titular de las Prácticas Mundiales de Energía e Industrias Extractivas del Banco Mundial.

“Si queremos alcanzar las metas del Acuerdo de París, los países deben eliminar el carbón. La contaminación derivada del carbón tiene graves consecuencias sobre el cambio climático, sobre nuestra salud y sobre la población. Las personas deben ser el eje de las políticas que implementamos para abordar el cambio climático. Sabemos que debemos eliminar el carbón de manera tal de brindar apoyo a los trabajadores y las comunidades que viven de él, porque la transición no siempre es fácil. Si trabajamos juntos, podemos reducir las emisiones y asegurarnos de que las personas tengan buenas oportunidades laborales en la economía limpia del futuro”, sostuvo Catherine McKenna, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá.

Claire Perry, ministra de Estado de Energía y Crecimiento Limpio del Reino Unido, afirmó: “El Reino Unido y Canadá verdaderamente se han ubicado a la vanguardia del mundo en la producción de energía sin carbón; nuestro país ha cumplido más de 1700 horas sin carbón este año. Pero el cambio climático es un problema mundial que requiere una respuesta unificada. Este fondo del Banco Mundial, respaldado con GBP 20 millones del Gobierno del Reino Unido, permitirá difundir en todo el mundo conocimientos técnicos de primer nivel para alentar a los países en desarrollo a abandonar la electricidad producida a partir de carbón y volcarse a las energías renovables, ayudándolas a salvar el planeta a la vez que se confiere a sus economías un impulso vital”.

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