El TS pone fin a las autorizaciones de caza indiscriminadas

El Tribunal Supremo ha puesto fin a las autorizaciones de caza indiscriminadas que las comunidades autónomas deben firmar cada temporada. Según el criterio de los magistrados las ordenes tienen que justificar mediante un estudio que el estado de conservación de cada especie que se permita matar es compatible con la caza.

Los magistrados han anulado, en una sentencia de 10 de diciembre, la orden con la que la Comunidad Madrid reguló la temporada 2014 porque permitió que se cazaran especies en mal estado de conservación. Lo hizo porque la Comunidad no realizó ninguna investigación acerca de cómo estaban las especies antes de permitir matarlas. Si podían soportar o no esa presión según el principio de utilización razonable de las especies cinegéticas. Y había evidencias de que diversas variedades incluidas en la autorización pasaban por un mal momento ecológico. “No existe ningún informe previo de carácter medioambiental, biológico o cinegético sobre la población de especies respecto de las que se autoriza la caza”, describen los jueces.

Es decir, la Administración responsable (la caza es una competencia autonómica) firmaba las autorizaciones para abatir palomas, codornices o tórtolas, entre otras, sin saber o justificar si las cacerías empeorarían la situación de la especie.

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