Grandes avances al utilizar la capacidad de almacenamiento de carbono de los bosques con una mejor información

Un programa de la ONU que ayuda a los países en desarrollo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la deforestación, ha obtenido numerosos logros tras impulsar su capacidad de vigilancia forestal, según las conclusiones de un nuevo estudio.

El apoyo técnico que la FAO ofrece a través del Programa de las Naciones Unidas para la Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques (ONU-REDD) ha asistido a los países para realizar progresos considerables en sus sistemas nacionales de seguimiento forestal, permitiéndoles recopilar una gran cantidad de datos sobre los bosques y generar mapas detallados, estadísticas y estudios sobre el uso de los bosques que antes no habrían sido posibles, según afirma una reciente evaluación.

Por ejemplo, gracias a estos avances, 34 gobiernos han podido ahora presentar datos básicos fundamentales sobre las reservas de carbono forestal y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con los bosques a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Juntos, esos 34 países suman 1 400 millones de hectáreas de bosques, un 36 por ciento de la superficie forestal del planeta.

Esta información supone una base esencial para que los países en desarrollo sean elegibles para recibir pagos a cambio de reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques, en el marco del programa REDD+ de la CMNUCC.

La FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU-Medio Ambiente establecieron el programa ONU-REDD en 2008 para apoyar a los países que desean participar en esta iniciativa.

La asociación ONU-REDD celebra ahora sus diez años de actividad, habiendo colaborado hasta el momento con 64 países en objetivos relacionados con el clima y los bosques.

Además de mejoras en la capacidad de vigilancia y presentación de informes -como las examinadas en la nueva evaluación-, el programa ayudó a unos 30 países a formular estrategias o planes de acción nacionales de REDD+, apoyó a 40 países a desarrollar sus sistemas nacionales de vigilancia forestal y prestó asistencia a 15 de ellos para diseñar criterios nacionales para cumplir con los requisitos sociales y ambientales de la CMNUCC.

Gran potencial para almacenar carbono

La deforestación y la degradación de los bosques tropicales provocada por la expansión de la agricultura, su conversión en pastizales, la tala destructiva, incendios forestales y otras causas, representan el 11 por ciento de las emisiones mundiales de GEI.

Por el contrario, la forestación, la gestión forestal sostenible y la reducción de la deforestación hacen de los bosques una de las soluciones más rentables e inmediatas para frenar el cambio climático.

“Los bosques y su capacidad para almacenar grandes cantidades de carbono en sus árboles, sotobosque y suelos. representan quizás nuestra mayor y más prometedora herramienta para hacer frente al cambio climático. Pero para usar esa herramienta en su totalidad necesitamos tener sistemas efectivos, integrales y confiables en lugar para vigilar e informar sobre lo que está sucediendo en nuestros bosques”, señaló Tiina Vahanen, quien coordina el trabajo de la FAO relacionado con REDD +.

El progreso debe mantenerse

“Este informe muestra qué tipo de progreso es posible, pero también destaca la necesidad de garantizar que el apoyo sea sostenido y constante”, aseguró Vahanen. “Con inversiones y ayuda técnica continuada –añadió-, REDD+ puede generar beneficios para los bosques y otros usos de la tierra, y una contribución importante al Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

La nueva evaluación fue presentada en la última reunión de la Junta Ejecutiva de ONU-REDD, convocada por la FAO en Roma. La Junta aprobó nuevos fondos para nueve países: Colombia, Côte d’Ivoire, Indonesia, México, Myanmar, Perú, República del Congo, Vietnam y Zambia.

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