Jose Luis Gallego: “El medio ambiente necesita su espacio en los medios”

El medio ambiente necesita su espacio en los medios de comunicación, “y que no lo cubra el primero que pase por ese cajón de sastre que se llama sociedad”, asevera el naturalista y divulgador ambiental José Luis Gallego, quien acaba de publicar “Disfrutar en la Naturaleza”.

Gallego (Barcelona, 1964) estudió ingeniería de montes en Madrid, pero desde hace años se dedica a la comunicación -colabora habitualmente en medios de prensa escrita, radio y televisión -, si bien “por respeto a la profesión” no se reconoce periodista, sino que reivindica la figura del “divulgador ambiental”.

Su prioridad, dice, es transmitir el mensaje de que “conservar la naturaleza es tan importante como conservar el patrimonio natural o el histórico”, pues “a nadie se le pasa por la cabeza montar una fiesta rave en la Basílica del Pilar o hacer un campeonato de Atletismo en el Museo del Prado”.

La estrategia que él ha elegido consiste en “hechizar con la naturaleza a quienes todavía no han caído en su encanto” a través de sus artículos y los más de 20 libros que ha escrito, entre los que ahora se incluye “Disfrutar en la Naturaleza” (Alianza Editorial), que es -a su juicio- “una crónica sentimental en verde, parafraseando a Paco González Ledesma”.

“Es un catálogo de propuestas para ser feliz”, decide Gallego, y matiza que, “aunque pueda sonar naíf, como los libros de autoayuda de “Quién se ha comido mi queso” o “El monje que vendió su Ferrari””, su último libro “no tiene otro afán que el de despertar amor”.
En él retrata, más que situaciones en la naturaleza, las sensaciones -propias y ajenas- que ha experimentado en ella: desde los campamentos Félix Rodríguez de la Fuente organizados por la ong conservacionista ADENA (actual WWF) a las que él llama “jornadas de campo sin salir de casa”, apoyado por el único “elemento indispensable para todo observador del entorno: la curiosidad”.

Así, dedica un capítulo a describir “la hora violeta”, que es “esa hora de la tarde en que el sol se apaga y la oscuridad todavía no alcanza a echarse encima de uno, cuando la naturaleza está en un momento de “impás”, y no hablo de otra cosa más que de la luz”, señala.

Advierte no obstante que, con la naturaleza “no hay que obsesionarse”, y por ello el título que ha elegido para el libro es precisamente “disfrutar en la naturaleza” y no “de” ella.
Desaconseja por tanto “salir a buscar lobos” con el único objetivo de encontrarlos pues, en su caso personal, “todos los encuentros han sido accidentales”.

“La naturaleza te hace regalos”, insiste, y no se trata de “apuntar en una libreta que has visto a un lince o a una especie de ave”, sino de disfrutar a conciencia de su entorno, argumenta, y concluye que “la naturaleza lo que necesita es amantes, no coleccionistas”.

Considera que, en España, “hemos pasado de un momento cumbre” en cuanto a la presencia del naturalismo en la sociedad -cuando “en los años 70 el personaje más famoso que había en el país era un naturalista, Félix Rodríguez de la Fuente, que convocaba cada viernes en la televisión a todas las familias”-, a un “agujero absoluto”.

Con todo, se siente optimista, y recalca que “ahora parece que se está recuperando”, pues “hoy ya somos unas diez o quince personas que estamos en las radios, en las televisiones y en los periódicos empujando”, y “esta infantería de amantes de la naturaleza que sale cada día a los medios me da esperanzas”. EFE

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