La seguridad alimentaria de 2 millones de personas está amenazada por la sequía en Centroamérica

Los principales causantes de estas pérdidas fueron las precipitaciones por debajo de la media registradas durante los meses de junio y julio, y el estado de sequía por encima del promedio, que afectaron a la producción del inicial y principal ciclo de cultivo, conocido como “la primera”.

Los cultivos más afectados por la sequía son el maíz y los frijoles con pérdidas en 281.000 hectáreas. Ambas agencias alertaron que la seguridad alimentaria de 2,1 millones de personas depende de ambos alimentos.

El gobierno de Honduras declaró en agosto el estado de emergencia en el Corredor Seco, donde se estima que se ha perdido el 82% de las cosechas de maíz y frijol, mientras que el gobierno de El Salvador declaró una alerta roja en julio. La pérdida de las cosechas, ya sea total o parcial, causa que los agricultores de subsistencia y sus familias no puedan acumular provisiones para los próximos meses.

El fenómeno El Niño 

Según el Instituto de Investigación Internacional de Clima y Sociedad/Centro de Predicciones Climáticas (IRI/CPC), existe un 60% de probabilidades de que se registre un nuevo fenómeno El Niño entre septiembre y diciembre de 2018.

El representante regional de la FAO, Julio Berdegué, destacó como urgente “mejorar la resiliencia climática de los habitantes de Centroamérica, especialmente en zonas como el Corredor Seco”.

Añadió estar especialmente preocupado “por el efecto de esta nueva sequía sobre la migración, en un contexto internacional que restringe el movimiento de miles de personas que, en sus localidades, tendrán una gran dificultad para asegurar el sustento de sus familias”.

Apoyo de la FAO y el PMA a los países afectados

Tras las sequías padecidas en los años 2014 y 2015, el PMA proporcionó asistencia alimentaria a miles de personas en comunidades vulnerables del Corredor Seco.

Entre las principales tareas realizadas se destacan la conservación de suelo y el agua y mejores prácticas agrícolas y capacitación para hacer frente a los fenómenos naturales, entre otras.

Por su parte, la FAO impulsó un programa para reforzar la resiliencia ante el riesgo de desastres en Corredor Seco y colabora con los países afectados por la sequía en la elaboración de proyectos y programas que presentarán al Fondo Verde para el Clima.

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