No se está luchando contra el calentamiento global

Javier F. Ferrero

Una encuesta de opinión en 38 países indica que más del 60% de las personas ven el cambio climático como una gran amenaza. En contraposición a la opinión de los ciudadanos, los líderes internacionales y mandatarios priorizan los mercados financieros y las bolsas de valores, por lo que no habrá posibilidad del imprescindible cambio drástico.

Los científicos han sido cautos al señalar que los eventos climáticos individuales no son necesariamente por el calentamiento, lo que la opinión pública malinterpretó como que existían dudas sobre si el calentamiento global realmente existía. Pero no hay incertidumbre, los registros de calor se suceden y podemos verlo en nuestro día a día. La reciente ola de calor nos hizo sentir en nuestra piel hacia donde nos dirigimos. Tal vez nos incite a formular algunas preguntas fundamentales y a extraer las consecuencias sociales que necesariamente siguen.

La evidencia disponible es hoy en día irrefutable y los expertos en clima son más explícitos acerca de la relación entre el clima extremo y el calentamiento global. Las investigaciones científicas muestran que la tendencia actual nos lleva derechos a la “época de calor de incubadora” y que el calentamiento aumentará en 4 a 5 grados, con un aumento de 60 metros desde el nivel del mar, a menos que intervengamos radicalmente.

Lamentablemente, la realidad es que ni tan siquiera estamos luchando. En París se hicieron promesas para reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Tres años después, estos gases están aumentando nuevamente, al igual que las inversiones para la explotación de gas y petróleo.

Los subsidios a las energías renovables se reducen y las inversiones se estancan. Los subsidios a los combustibles fósiles ahora ascienden a más de 5 billones de dólares mientras que los subsidios a la energía renovable tienen que conformarse con 135 mil millones de dólares, 40 veces menos.

Existe una correlación entre el calentamiento global y la frecuencia de olas de calor, sequías, incendios y huracanes. Para 2040, las olas de calor que experimentamos este verano se habrán convertido en rutina; y no solo aumentará la frecuencia, sino que la intensidad también aumentará bruscamente.

Las víctimas recientes derivados de todo esto tienen más de una causa: la construcción ilegal de viviendas, la respuesta defectuosa de las autoridades, el ahorro en la prestación de servicios como bomberos, mantenimiento, prevención, etc. Pero el calentamiento global es el factor más importante. El año pasado los incendios derivados de las altas temperaturas mataron a 100 personas en Portugal. En Japón, una ola de calor persistente mató a más de 120 personas.California tiene los incendios forestales más severos en su historia. En los Estados Unidos, el número de grandes incendios anuales se ha duplicado en comparación con 1970. Los incendios siberianos en un territorio más grande que Bélgica. En Suecia, el territorio en llamas son 40 veces más grandes que el promedio anual.

Si la producción de energía renovable se mantiene en el actual y modesto programa de inversiones, llegamos a un escenario donde la temperatura global aumentará en más de 6 grados.

La indiferencia de los líderes es obvia. En nuestro modelo de sociedad, los límites de sus políticas están definidos por los mercados. Nos encontramos en un punto de no retorno, y no solo está en nuestra mano cambiar las cosas, tenemos que ejercer presión social para que la política de un giro radical hacia lo verde. Comprometámonos con el clima por nuestro bien y por el bien de todos.

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