Organizaciones ecologistas piden un esfuerzo sin precedentes al Gobierno al trasladar sus propuestas para el Plan Nacional de Energía y Clima

Las principales organizaciones ecologistas –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF– han trasladado al Gobierno los requisitos mínimos que, a su juicio, debe incluir el Plan Nacional de Energía y Clima (PNEC) para que sea efectivo en la lucha contra el cambio climático. A la espera de que el Gobierno presente ante la Comisión Europea su borrador sobre dicho plan a finales de año, las organizaciones han hecho sus propuestas para que sean incluidas en el documento, a falta de un necesario proceso participativo.

La principal conclusión del último informe elaborado por el IPCC es clara: que la temperatura global aumente en más de 1,5ºC no es una opción dada la gran diferencia que supone para millones de personas, seres vivos y ecosistemas dejar que continúe hasta 2ºC o más. La región mediterránea y, por tanto, España, es especialmente vulnerable a este incremento de temperatura, que tendría consecuencias irreparables.

Los compromisos asumidos por España hasta la fecha son claramente insuficientes incluso para cumplir con el objetivo de limitar a 2 grados el aumento promedio de la temperatura del planeta para finales del siglo XXI, y quedan más lejos aún del objetivo de 1,5 grados. Ambos objetivos supondrán graves impactos del cambio climático para nuestro país.

Por ello, las ONG ecologistas consideran necesario un esfuerzo sin precedentes en la lucha contra el cambio climático, lo que significa actuar sin demora para contribuir al objetivo global de mantener el aumento de la temperatura global en el límite de 1,5ºC.

De acuerdo a las organizaciones ecologistas, para conseguirlo España debe tomar una serie de medidas, que incluyen:

  • Establecer la meta para 2040 como año de emisiones netas cero mediante una planificación coherente que cada 5 años plantee objetivos obligatoriamente más ambiciosos.
  • Las reducciones de nuestras emisiones deberán hacerse de forma anual en un ritmo de descenso de al menos el 7%. Aplazar la acción climática es una temeridad que nos obligará a mayores esfuerzos a medio plazo.
  • Fijar un compromiso para alcanzar el 100% de la demanda de energía final total con energías renovables acorde con alcanzar emisiones netas 0 en 2040.
  • Acelerar la transición a un sistema eléctrico 100% renovable en 2030.
  • Cerrar todo el parque de generación con carbón y nuclear para 2025.
  • Fijar un compromiso de reducción progresiva de la demanda energética final compatible con los objetivos de reducción de emisiones anteriores.
  • Impulsar una transformación radical del sector de transporte, fijando el fin de la venta de automóviles de pasajeros de gasolina y diésel, incluidos los híbridos convencionales, para 2028, lo que significa que todos los automóviles nuevos deben ser eléctricos después de esta fecha.

Además de estos objetivos generales, las organizaciones proponen una serie de medidas y políticas con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en consonancia con limitar el incremento de la temperatura global por debajo de 1,5ºC. Estas propuestas iniciales de las ONG ambientales se centran sobre todo en los sectores de energía y transporte y en cuestiones transversales, además de identificar la necesidad de que el PNEC aborde las emisiones de otros sectores, como la agricultura, la gestión forestal, los residuos, la industria y la edificación.

Estas medidas deben suponer un cambio sin precedentes en todos los aspectos sociales culturales y económicos, lo que supondrá en el corto, medio y largo plazo una serie de transformaciones imprescindibles para garantizar la existencia de un futuro.

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