Pacma denuncia a alcalde de Fuenlabrada por irregularidades en encierros

Desde el partido animalista aseguran en un comunicado que durante el primer encierro de las Fiestas, celebrado el pasado 15 de septiembre, se produjo “un maltrato de las reses“, además de la “presencia de niños” en el recorrido vallado.

Desde Pacma denuncian que “se utilizaron varas eléctricas contra los animales extenuados, deshidratados y/o lesionados” y “se ensogó a uno de los toros“, cuando “la normativa autonómica determina que está expresamente prohibido “herir, pinchar, golpear, sujetar o atar a las reses“.

Tal y como se establece en el Decreto 112/1996 del 25 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Madrid, “las reses irán siempre acompañadas por cabestros“, situación que “no ocurrió“, informa Pacma.

Denucnian además que se puede ver a niños dentro del recorrido vallado del encierro “en el intervalo tras el paso de un toro y hasta la salida del siguiente“, cuando “la normativa autonómica establece la edad mínima de 16 años para participar“.

Desde el partido animalista también informan de diversos fallos de seguridad en el vallado, ya que la normativa determina que “deben estar habilitadas puertas que permitan sacar las reses que puedan resultar dañadas por accidente“.

La denuncia de Pacma hace responsable al alcalde del municipio, Javier Ayala, ya que según el artículo 17 del Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Madrid, esta “corresponderá al alcalde de la localidad en que se celebren“. “No cabe duda de que el alcalde de Fuenlabrada es el máximo responsable de las irregularidades cometidas durante el encierro“, indican desde la formación.

La respuesta del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Fuenlabrada ha respondido en un comunicado que “se ha cumplido escrupulosamente con lo dispuesto en el reglamento de festejos taurinos populares de la Comunidad de Madrid” y que “solamente hay que reseñar retrasos en el transcurso del encierro que tuvo lugar el día 15“.

Aquel día, fue necesario un esfuerzo mayor para que uno de los animales acabase el recorrido. Hubo que sacar hasta en 5 ocasiones a los cabestros que acompañan a los toros y los dobladores debieron emplearse a fondo“, ha reconocido el Consistorio, que decidió “como medida última” usar la maroma para sacar al animal del recorrido e insisten en que esto se hizo precisamente “con el objetivo de evitarle con ello un mayor sufrimiento“.

En relación al vallado y a la presencia de menores en el recorrido, añaden que “se cumplió de manera escrupulosa la normativa vigente, ya que de lo contrario no se permite la celebración del encierro“, además de recalcar que “es rotundamente falso que se haya permitido la presencia de menores en el recorrido“.

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