Varapalo a la caza: El silvestrismo a un paso de su desaparición

La caza está a punto de perder otra batalla. España lleva años permitiendo el silvestrismo, una modalidad de caza que consiste en la captura con redes trampa de aves silvestres que sufren estrés, miedo y angustia cuando quedan atrapadas. Su autorización obvia la normativa Europea 2009/147/CE que en su artículo 5 prohíbe “matar o capturar de forma intencionada, sea cual sea el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo”.

En el 2016, nueve años después de la redacción de la norma, Europa comenzó a advertir a España de que podría enfrentarse a sanciones si seguía autorizando la caza de jilgueros, verderones, verdillos y pardillos. Las consecuencias de aquella advertencia fueron nulas. Y a la Unión Europea se le ha acabado la paciencia con la dejadez del Gobierno Español en materia de protección animal.

El pasado 17 de mayo la Comisión Europea daba un plazo de dos meses al Estado español y a las Comunidades Autónomas para poner fin al silvestrismo. Esta vez sí ha surtido efecto. Castilla-La Mancha ya ha anunciado que no concederán autorizaciones excepcionales para la caza de aves silvestres; lo que supone el fin de esta actividad. Andalucía parece dispuesta a seguir sus pasos, y la Federación Andaluza de Caza ya asume la derrota y ha advertido que el año que viene será ilegal practicar silvestrismo. Son dos importantes ejemplos, pues estas comunidades están entre las que más licencias expedían.

La Comunidad de Madrid no se da por enterada

El Partido Popular sigue empeñado en poner los intereses de los cazadores por delante del de los ciudadanos. Hoy, 17 de julio, se cumple el plazo de dos meses dado por la Unión Europea para prohibir el silvestrismo y, sin embargo, la Comunidad de Madrid autorizará la captura de ejemplares de verderón común, jilguero y pardillo. Esto podría hacer que España se enfrente a una grave sanción que recaería en las arcas públicas. Es decir, todos pagaríamos un alto precio para que los insensibles que se divierten enjaulando a aves en libertad puedan seguir haciéndolo.

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